martes, 9 de enero de 2024

Enrique V... pasión y verdad


Para los que me siguen, sí, tengo una nota que ya anuncié y tengo escrita y sé que ésta se aleja de lo esperado. Pero, que le hago, así es mi blog, de emociones del momento. Y, me excusan mucho, me voy a referir a "THE KING" (El Rey), la acabo de ver en #Netflix (2019). La historia del origen del -corto- reinado de Enrique V de Inglaterra, quien se coronara a los 27 años y muriera nueve años después (creo que "de viejo" para esa época). Y me gustó, muy buena.

La película tiene buenos efectos, excelente fotografía, buen reparto (incluso Pattinson lo hace bien, anterior vampiro en la aburrida trilogía adolescente de Crepúsculo, logra mostrar bien algo - solo que ahora con pelo largo rubio- esa faceta adolescente que lo hizo famoso) y, una muy buena ambientación.

Pero lo que me gustó fue el ritmo: relativamente (muy) lenta para ser una saga o epopeya... Aceptable para ser una película que dice ser medio documental o basada en hechos reales ...

Ahora: aclaro, hay batallas y sangre (bastante), algún nivel de pasión y amor. Y se centra más en los motivos y reflexiones del ser, en la inocencia y facilidad del engaño del bien intencionado inexperto joven rey, en sus cuestionamientos, en la profundidad de querer actuar correctamente según convicciones y tener que hacerlo contrario a lo que quería, motivado por lo que odiaba y jamás quiso hacer y... verse traicionado.

Las evocaciones exageradas teatrales dramáticas shakespearianas en algunos momentos, tanto en actuación como iluminación, diálogos y escenario, para mí, resultan simpáticas y refrescantes y, creo, que son el toque humorístico/sarcástico de su director David Michôd, para aligerar la película y, por qué no decirlo, oxigenar tanta pomposidad con la que, hasta la fecha de hoy, se ha manejado la realeza. Hay más para decir y contradecir.

Vale la pena verla. Creo que rotten tomato's apenas le dio como 7.5 o 7.6...

Yo, honestamente le doy un 9.5

jueves, 28 de diciembre de 2023

Desempolvando recuerdos Scout - el inicio

Así, en singular, como debería ser, porque se es Scout una vez, y para toda la vida. Desempolvando, porque es eso: sacar de cajas y quitarles el polvo: no el de los años que, a mi pesar, ya son demasiados, sino simplemente porque muchas de estas cosas que voy a mostrar y hablar y que tenía guardadas en esas bolsas biodegradables y que, a la postre, ya están hechas polvo. Una miseria completa. Manos, brazos y ropa llenas de escamas de ese envoltorio que, después de tantos años de resistir estoicamente en una caja, al momento de sacarlas sucumbieron y se derritieron en mis manos… Como se lo dije a David hoy, cuando le entregué las pañoletas, ese polvito blanco parece caspa, pero no lo es.

Pero no es lo único que desempolvo… claro, la alegría de abrir cajas en el depósito donde tenía guardado todo esto, también me llevó a desempolvar este blog… blog que algunos conocieron como se llamaba en su inicio “Sapos y Lacayos”, cuyo nombre y origen muchos de esos “algunos”  todavía se acordarán, no importa, pero al que, finalmente, le cambié al nombre que tiene actualmente, para ser más, digamos, “políticamente correcto”, en un afán de autocensurarme porque, cuando comencé a trabajar en la Oficina Scout Mundial, no era buena idea ese nombre y, además, quizás tampoco lo eran algunos de los tópicos tratados en varias de mis columnas.

Amén de que, en ese momento, teníamos el sirirí de una publicación clandestina y anónima que se distribuía masivamente por correo electrónico y que alguien editaba -nunca supe quién- y que jodía por todo, en la que manos anónimas vociferaban, sin ningún rigor investigativo, acusaciones por doquier y que se llamaba “Scouts & Scoutismo”. Un fallido émulo de una publicación -esa sí seria- que existió décadas antes, de Octavio Yepes Gartner y otros grandes, que se distribuía mediante fotocopias y que se llamó “Azimut”, cuyo equipo editor sí conocí (y conozco, algunos no se han ido todavía) y que ponían dedos en la llaga en puntos neurálgicos de la asociación, todo con evidencias y pruebas. Pero esta columna no trata de “Azimut”, ni del pasquín “Scouts & Scoutismo”… todo esto merece otra columna,

Pero bueno, volviendo al tema y como comentaba, antes de mi llegada a Panamá, en mi blog escribía sobre lo que me apetecía, pero a partir de enero de 2012 debía cuidar más mi pensar, eso que llaman, de nuevo, “ser políticamente correcto”, motivo por el cual varias de mis columnas desaparecieron, están ahí, pero no disponibles, simplemente, porque hay que “cuidar” lo que se dice… No sé, quizás algún día las desempolve también, no será hoy y, claro, serán temas de otras columnas. Creo que hasta la ópera prima que dio origen a “Sapos & Lacayos” no está – no he revisado- esa será otra historia…

Igual, estoy divagando, y ya me enfoco de nuevo en el objeto de esta nota: de presentar cosas que, ni me acordaba, que existían y me trajeron enormes recuerdos cuando aproveché en estos días a abrir cajas selladas hace muchos años, guardadas en un zarzo en algún lugar de Colombia… y que ya entregué al Museo Scout. Bueno, para que allá David decida qué merece ser exhibido y qué no. Ah, para los que no sabían: hay un Museo Scout excelente, vale la pena ir a visitarlo. En el barrio El Retrepo en Bogotá. Comenzó dentro del “Museo del Cuero” con una simple vitrina y ya hoy tiene muchos más espacios dedicados a la historia Scout… y recibe grupos y personas interesadas en conocer de esa “goma” que es el escultismo.
* * * * *
¿Dónde comienzo este recorrido? En lo más básico: mi ultimo uniforme de Lobato, incompleto, lamentablemente. ¿Qué me falta de ese uniforme de Lobato? Las dos estrellas metálicas que se pusieron en la gorra. Ni idea dónde se perdieron. Ya había abierto los “dos ojos”, por supuesto, porque fui “Tunjo Dorado” (el máximo adelanto en la Manada de esa época, otra historia que me tocará contarles) pero, en lo que tengo en mis manos hoy, nada de eso está. Bueno, sí tengo la insignia desgastada que un día me regaló Roberto Roldán, persona de la que aún no saben, pero ya les contaré. Quizás se perdieron en la gorra donde tenía muchos escudos y pines, que un ñero me robó hace muchos años en la autopista norte, cuando estaba caminado por ahí y me la rapó, me amenazó y me dijo que, si me iba a dejar “chuzar” por una gorra “pirobo” y, cual gacela, entre saltos cruzó los ocho carriles de la autopista norte, esquivando los carros, de un lado al otro.



















El Grupo Scout 6° "La Carolina" de la Región Cundinamarca (en ese momento Bogotá aún no existía como región scout) fue fundado por Humberto y Gloria Arango quienes, junto con su hija Claudia, recién habían culminado su curso Avanzado para la Insignia de Madera en el Campo escuela de "El Temprano", en Rionegro, Antioquia. Su compromiso para poder obtener la tan preciada insignia fue el de fundar un grupo scout, para lo cual tenían un año para cumplirlo. 

El barrio La Carolina en ese entonces no era lo que es hoy en día. Eran solamente casas y lotes vacíos, bordeado en el norte y en el oriente con el Country Club y el Polo Club, respectivamente. Al occidente estaba la carrera 15, y al sur la avenida calle 127. En conjunto, unas doce manzanas, donde muchas de ellas tenían potreros o lotes baldíos. Era más bien campestre, para esa época. Todos en el barrio nos conocíamos y todos salíamos a jugar juntos, a montar bicicleta o a jugar basquetbol o fútbol, elevar cometas, jugar tarro o todas esas cosas que hacíamos los niños de antes, cuando no había ni teléfonos celulares, ni internet y, además, solo tres canales de televisión que en las tardes solo pasaban novelas (los canales 7 y 9) o programación institucional y primaria por televisión en el canal 11.

La construcción del Unicentro de Bogotá, que para esa fecha apenas llevaba un año de inaugurado, atrajo mucho amigo de lo ajeno por el sector, motivo por el cual se había constituido años antes entre los residentes del barrio una Junta de Defensa Civil, se contrataron vigilantes y se hizo un cerramiento perimetral con rejas. La junta, además, era muy activa y organizaba bazares y otras actividades culturales y recreativas. Y mis padres eran miembros de esa junta. 

Humberto, Gloria y Claudia no eran residentes propiamente del barrio, pero sí vivían en un barrio aledaño. Entonces, armados con su compromiso de fundar un grupo scout, sabiendo que el barrio La Carolina era un buen semillero para ello, se acercaron a la Junta de Defensa Civil y les propusieron la idea. Y claro, la Junta encantada les dijo que sí. Y así, el sábado 8 de enero de 1977, muy a las 9 de la mañana, en una de las zonas verdes que colindaban con el Country, se efectuó la primera reunión. A muchos de nosotros, honestamente, nos llevaron obligados a esa reunión. Cuando en la casa nos habían comentado a mi hermano y a mí que se iba a crear un grupo scout y que nos iban a meter, hubo berrinche. Claro, yo apenas con ocho años y medio y mi hermano en su adolescencia de trece, pues eso de los scouts no nos sonaba así de a mucho, tenían fama de ñoños, no sabíamos qué era, pero no nos gustaba, no lo queríamos. Pero igual, berrinche y todo, ahí terminamos metidos. 

Cuando finalizó la reunión al medio día y regresamos a la casa, mi mamá nos preguntó cómo nos había ido. No me acuerdo de qué fue lo que hicimos esa reunión, más allá de que nos dijeron que de ahora en adelante éramos "lobeznos" y que para llegar a ser "Lobatos" teníamos que cumplir unas pruebas contenidas en la "Cartilla para Lobatos" que nos entregaron también. Ah y me acuerdo que también le comenté a mi mamá que esas personas tenían unos nombres todos raros, que una era Akela (Claudia), que otra era Kaa (Cecilia de Hernández), que otro era Baloo (Roberto Roldán), también había un Hathi (Ricardo, el que en realidad era el Jefe de Tropa) y que otra (Gloria) era "mamarracha". Claro, mi mamá dijo que era imposible que a alguien le dijeran mamarracha, que eso no podía ser y yo que sí, que así nos tocaba decirle y bueno, efectivamente después se aclaró que se trataba de Mamá Raksha, todos estos nombres derivados de la selva del Seeonee del Libro de las Tierras Vírgenes de Rudyard Kipling.

Muchas cosas para contar, saltaré en muchos años, porque nada es lineal… como no lo fue nunca mi recorrido scout.

lunes, 1 de septiembre de 2014

La forrona

Narra el genial David Sánchez Juliao [1] que en su natal Lorica, "ciudad antigua y señorial, a orillas del río Sinú y sobre la Costa del Caribe"[2] vivía don Abraham Al Humor, árabe de origen –libanés que no es turco-, dueño de la tienda “Almacén El Barata”. Se trata de un viejo caserón de madera, almacén en el que don Abraham Al Humor –según la propaganda radial que él había grabado con su propia voz en “Radio Progreso de Córdoba: el progreso cubre a Lorica”- solo vendía ‘telas de la mejor marca, artículos para el hogar, y zapato ‘axtranjero’ importados por la Aduana o por Panamá’, muestra que ‘el progreso cubre también Al Líbano’ -en sus propias palabras- y donde, atendido por su propietario, sin discriminación, se atiende “igual al indio flojo, al negro pícaro o al blanco contrabandista”.

Y en cierta ocasión, teniendo tan solo 12 años –nos sigue contando David- él le pidió a don Abraham que le explicara la razón del nombre que había escogido para su almacén, sugiriéndole -a la vez- que debería llamarse  “El Baratillo” o “La Barata”. Y don Abraham le explicó: ”No, no, ninio Davidcito, tú astá muy ninio para entender esto. Es ‘Almacén El Barata’. Un barata, seniores que andan en el mar, en un barco, con un gancho en la mano y un barche en el ojo: barata”.

Sin querer entrar a dilucidar el porqué ‘don Abraham’ quiso llamar su tienda “El Pirata”, se me vino a la mente este relato, después de haber estado recientemente  unos días de descanso en un hermoso pueblo de Panamá. Estábamos prestos a salir a la playa para un viaje de avistamiento de ballenas -que por estas fechas se encuentran por estos lares y es un espectáculo digno de ver-y preguntándole a la guía sobre cómo íbamos a llegar al lugar de salida, nos dijo que la siguiéramos, que ella iba en “la forrona”, señalando hacia un lugar donde había varios vehículos estacionados.  Como me era desconocido esa clase de vehículo, le pregunté qué era una "forrona”, y, ‘medianamente’ molesta por no ‘distinguir’ su vehículo, me volvió a repetir: “la forrona negra” . Y bueno, observé, busqué algún tipo de camioneta o vehículo con una carpa (forro), hasta que se subió a una Toyota “four (4)-Runner”…

Y es que el lenguaje es complicado, la pronunciación es peor y el significado que se da a las palabras lo es más aún.

Hace algunos años por los lados del Bajo Magdalena (Colombia) me indicaban que para llegar a un pueblo que necesitaba visitar, yo debía ir a la orilla del río y “tomar una Johnson”. Por supuesto, desde hace muchos años por allá no había “Johnsons”, sino solamente “Yamahas” o “Suzukis”, pero igual, toda lancha sigue siendo una “Johnson” para ellos, la primera que entró…. Y eso en los pueblos costeros (o costeños, que llamamos los del altiplano), es más ‘jodido’ de entender aún.

Me acuerdo de una anécdota que me contó un compañero de trabajo hace algunos años: él era asesor de una Viceministra costeña, quién estaba rodeada de asesoras -por supuesto- costeñas, como es costumbre en Colombia. Un día estaban todas alborotadas, me narra mi amigo: tanto la Viceministra como sus asesoras andaban corriendo por todas partes, como un gallinero, perfumándose, echándose polvos y con el cepillo gigante del pelo enroscado en su cabellera -cual rulo- para fijar la capul. Estaban agitadas porque ese día iba Guyeque.  ¿Qué viene quién?, preguntó él. ¡GuyequeViene Guyeque!, le gritaban emocionadas. Y él apenas vino a entender  quién era el Guyeque que tenía esa capacidad de alborotar a las señoras y señoritas cuando vió entrar por la puerta a Guy Ecker, un famoso actor y galán de televisión.

Me acuerdo también de mi llegada a Panamá. Dentro de tanto nombre que uno tiene que aprenderse para poder moverse por la ciudad, me hablaban de la “Transísmica”… Trataba de encontrarle alguna significación. Al fin y al cabo acá puede haber vías con nombres –digamos- particulares: “Tumba Muerto”, por ejemplo. Me imaginaba que la “Transísimica” recorría alguna falla geológica, caracterizando así los sismos … Y no: es “Transístmica”, es decir, que recorre el istmo de Panamá… nada que ver con temblores que, por demás, por acá aparentemente no hay muchos… y fallas geológicas, menos.

Y claro, los términos se acuñan, se usan, se pronuncian con el olvido del tiempo. Esfuerzo me costó entender –ya que estoy hablando de Panamá- que acá no conocen el ‘icopor’. Mejor dicho, sí lo conocen, pero no así. Lo que para mí, durante toda mi vida era la caracterización mundana de un material -¿cómo así, no sabes qué es icopor? - resultó siendo que apenas acá vine a entender que icopor es solamente el poliestireno expandido producido por la Industria Colombiana de Porosos – Icopor...

Para finalizar: escuchando una cuña radial (no la del “Almacén don Abraham Al Humor,  atendido por su propietario”), sino de otra empresa, acá en Panamá, una turística, ésta ofrece en su cuña radial "el citisaizin, una nueva forma de conocer la ciudad"… Cuando la escuché por primera vez, mi mente empezó a construir un “city sizing”. Pensé en un dimensionamiento de ciudad, un esfuerzo premeditado de juntar coordenadas con hechos históricos para dar así las justas proporciones al entable urbanístico durante todo el recorrido. Y bueno: hoy ya sé que no se trata de eso, sino simplemente de un “city site seeing” … el barata, la forrona,

El idioma es complicado, su pronunciación lo es más. Buenas noches.



[2] Córdoba, Colombia

martes, 5 de agosto de 2014

Gobernanza


El dedo en la llaga lo puso Daniel Coronell. Su columna en la Revista Semana  “Gerentes y directores” [1] puso, de nuevo, el tema sobre el tapete: la separación de poderes. Afirma Coronell que “Hollman no está respetando la separación entre la administración y el contenido periodístico.” 

Y continúa diciendo dice que la salida de un director de un programa (Mauricio Arroyave) por su rumbo informativo fue influenciada por el área administrativa (Hollman Morris), sin respetar la independencia editorial y autonomía periodística.

Y sentencia Coronell:” La salida del periodista Mauricio Arroyave, director de El Primer Café del Canal Capital, evidenció –tristemente– que Hollman no está respetando la separación entre la administración y el contenido periodístico.”

Cosa complicada. No cuestiona Coronell las capacidades de quien es el Gerente del Canal (afirma que le consta lo buen periodista que es),  sino su aparente pretensión de querer guiar el rumbo informativo de los programas periodísticos del medio.

Y esto me lleva al cuestionamiento de esta columna: la gobernanza existente en nuestras organizaciones, sean públicas o privadas, con o sin ánimo de lucro. Eso mismo: La Gobernanza, con letras mayúsculas, como referente permanente de aquel dicho sencillo de “zapatero a tus zapatos”.

He tenido oportunidad de ver muchas organizaciones funcionando, operando, ejerciendo, haciendo “sus” cosas, diríamos. Y todas, siempre, se caracterizan, por una composición elemental: los “que mandan” y los “mandados”. En una organización medianamente constituida y de tamaño: el gerente y su(s) director(es).

El director y su equipo de trabajo son los técnicos, los que reúnen el conocimiento, el know how del negocio, la forma de hacer las cosas. Los gerentes, por su lado,  establecen las pautas, las metas. Son estos últimos los designados, en algunos casos constituidos en forma de cuerpos colegiados,  más amplios (derivados generalmente en forma de asambleas) para ser garantes que la misión institucional que se va a cumplir… mas no designados para decidir el “cómo” se va a cumplir la meta: eso le corresponde al Director y su equipo.

Existe mucha literatura sobre gobernanza. Muchas teorías y formas de describirla. Para mí, la forma más sencilla de entender la gobernanza es la siguiente:  es la sutil barrera que existe entre el gobierno y la operación de una institución. Pero, como buena práctica, para calificarlo de alguna manera, no se puede gobernar y operar al mismo tiempo. Sería ser Juez y parte simultáneamente. Y decidir y ejecutar al mismo tiempo, al menos en términos corporativos, siempre ha sido una mala práctica. Se pierde la garantía de la transparencia, el equilibrio en las decisiones.

Como bien lo dice Coronell, para el caso de los medios de comunicación, “esa frontera es la que garantiza que la información que reciba una comunidad no esté sesgada por las conveniencias comerciales –o políticas– de la empresa que las emite.”

Lo anterior es claro, o al menos debería serlo, en un contexto normal. Pero agrega Coronell un ingrediente adicional, fundamental a mi juicio, al decir que “el gerente es el gerente y el director es el director, sin importar cuál sea la profesión del gerente.”

Y es que todo este affaire se produjo, aparentemente, porque Gerente y Director tienen la misma profesión. Y ambos la dominan, son maestros en ella, según entiendo. Lo cual es muy bueno, pensaría uno. Y sí, sería muy bueno, si se aplicara la práctica de la buena gobernanza: “zapatero a tus zapatos”.

Puede que yo, como Gerente, sepa mucho (o hasta más) que el Director que nombré (o alguien “que nombré” –eso del “yo” o “me” es irrelevante-). Sí sé más, fabuloso, bienvenido, me ayudará seguramente a tomar decisiones más acertadas  en el momento de establecer las políticas, ejercer un mejor control político de lo que sucede en la organización… pero, de ahí a que me faculte a reemplazar al Director por discrepancias en la operación y empezar a operar las acciones directamente, ahí sí, falta mucho.

Es una lástima que como profesionales nos sintamos tan fácilmente seducidos de querer solucionar todo, de estar al frente de todo. Es nuestra naturaleza humana, pero no es lo deseable, ni bueno, ni útil. Ojalá Gerentes y Directores aprendamos a gerenciar y operar ecuánimemente, desde cada uno de los lados de la barrera, desde la óptica de cada cual, con las propias restricciones y limitaciones autoimpuestas. Por el bien organizacional, por el bien y en desarrollo de lo que nos comprometimos a hacer, cada uno, desde su frontera.


 

jueves, 31 de julio de 2014

La paradoja de Pedro


Creyera que en muchos países existe una versión similar del famoso chiste en donde al inicio de la creación del universo están reunidos los ángeles con ‘dios’, acompañándolo en su distribución de las riquezas del mundo.

Y se aterran (los ángeles) que a UN SOLO país (supongamos que es el suyo, amigo lector) dios, a entender de los ángeles, de manera preferente y arbitraria, le concede de todo: riquezas minerales, diversidad climática, todo tipo de fauna, flora, frutas y cultivos, minerales por doquier, acceso al mar y al agua sin límites, todo tipo de pisos térmicos, en fin , maravillas eternas.

Todo esto, tanta injusticia, mientras que a otros países –apenas- les da una migaja de una u otra cosa.

Y por ello, los ángeles escandalizados le preguntan -cuasi recriminan- a dios: ¿Cómo Señor? ¿Cómo es posible que a ESE país (de nuevo, supongamos, que es el suyo, amigo lector), se le dé de todo, habiendo tantos otros sin esas ventajas concedidas, habiendo tanta injusticia con otros? ¿Por qué tanto favoritismo?

Y ‘Dios’, finalmente -un poco exasperado, ante tanto cuestionamiento, - le increpa a sus ángeles diciendo: “¡Esperen! ¡Esperen a ver esta clase de dirigentes que voy a poner en ese país!”  (En algunas versiones hay un “HP” metido por ahí, antes de dirigentes, pero no me consta…)

Bueno, como quiera que sea, con o sin “HP”, parece que el chiste dejó de serlo: Colombia se está inundando en aguas en una mitad de su territorio nacional, mientras que la otra padece de sed.  Y mucha sed…

Hace unos diez años asistí a una conferencia en la que un señor (Pedro, para sus amigos) nos exponía las maravillas que tenía Colombia: todo un ranking alrededor de todo lo que se tenia en biodiversidad, minerales, fauna y flora, mejor dicho, campeones de la creación, algo para llenar un álbum de “panini” y nos sobran “figuritas”…  …o, por el contrario, un error de la “matrix”, me gustaría pensar a mí.

Porque lo de la clase de dirigentes resultó ser verdad y la devastación en nombre del progreso es increíble. Y si el “progreso” que devasta no logró su causa, pues el “retroceso” (¿ELN, FARC?) se encargan de rematar. ¿Diez años después dónde seguimos?

Es triste ver como seguimos siendo depredadores del medio que nos alimenta… como algunos intereses de minorías –ignorados por las mayorías- “simplemente” acaban con estas maravillas. Triste ver como, un amigo como “Pedro” (y el resto de los colombianos), pierde su batalla… Igual, yo creo en Colombia y sé que se va a lograr el cambio... si todos queremos, claro está.

viernes, 25 de julio de 2014

Latinoamérica: El bono demográfico se está acabando

Es una realidad: lo que hasta hace algunos años era una bendición, hoy se está acabando lentamente en nuestra región. En algunos países más pronto, en otros da un margen ligeramente mayor, pero todos inevitablemente navegan hacia el fin del bono demográfico.

¿Pero qué es exactamente el bono demográfico y qué implicaciones tiene que se acabe? El Fondo de Población de las Naciones Unidas lo define como “aquella situación en la cual la proporción de personas en edades productivas crece de manera sostenida respecto a la proporción de personas en edades potencialmente inactivas (menores de 15 y mayores de 60 años) [1]. Dicho de una manera escueta: son más las personas que producen económicamente que las que dependen económicamente de ellas. Y en este último grupo (los económicamente inactivos) se consideran los menores de 15 quienes –idealmente- no deben estar trabajando y estar dedicados a su educación y, también, a los adultos mayores, quienes debería estar cubiertos por un sistema pensional.

Para hacernos una idea de cómo se encuentra la situación proyectada en América Latina y El Caribe, observemos la siguiente gráfica [2]

La tendencia es clara: alrededor del año 2020 casi todos los países han llegado  a una situación en la cual el porcentaje de jóvenes (15-29 años) no aumenta más con respecto al resto de la población. Y esto, a su vez, conduce a que la pirámide poblacional cada vez es menos pirámide, y se  parece más a una nevera.

Las implicaciones de ello son evidentes: cada vez más personas dependerán económicamente de otras, o dicho de una forma distinta: aquellos que son económicamente activos van a tener que generar cada vez más riqueza para que el sistema sea capaz de sostener a aquellos que son económicamente inactivos.

Lo anterior, tiene serias implicaciones para la sostenibilidad a futuro de cualquier sistema pensional y de seguridad social, y, en esencia, de la “viabilidad” de una país. El reto será el de no tener que incrementar de manera indiscriminada (y a la larga insostenible) las cargas impositivas a la población, sino el efectuar desde ya fuertes inversiones en las formulaciones de políticas de juventud, que garanticen la expansión de las oportunidades y capacidades de los jóvenes para enfrentar este escenario. 


* * *
Corolario

Lo anterior representa grandes desafíos para los países latinoamericanos. No obstante, a manera de ejemplo: en el año 2004 el Programa Presidencial Colombia contrató y publicó una serie de investigaciones dentro del contexto de una gran iniciativa multisectorial llamada Sistema Nacional de la Situación y Prospectiva de la Niñez y Juventud en Colombia - SIJU: (www.siju.gov.co) y de la cual, al día de hoy, no queda rastro alguno. Y sus investigaciones, cifras y registros que, por demás, costaron varios cientos de millones de pesos, no las he podido encontrar en internet. ¿Qué pasó con ese sistema? Ni idea. Como tantas cosas, “simplemente” desapareció. O quizás mutó a otra forma, puede ser. Pero bueno, ese es otro tema, quizás para otra nota.

Lo importante es que dentro de esas investigaciones (tres fundamentales, al menos) se proyectaba claramente la catástrofe, no solo en pensiones, sino también en salud, educación, empleo y emprendimiento que se avecina si no se toman correctivos oportunos. Y claro, la juventud es el centro de las mismas, no solo por ser materia de ese programa presidencial, sino, precisamente, por ese “pequeño detalle” de que los jóvenes de hoy son los que tienen que “sostener” la economía en el mañana.

Y, sin abordar, en el aquí y en el ahora, así sea diez años después, medidas contundentes y creativas en los temas de fondo que pueden cambiar el rumbo y mejorarlo, el pronóstico, como dirían los médicos, es bastante reservado.




[2] JUVENTUD, POBLACIÓN Y DESARROLLO EN AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE - Problemas, oportunidades y desafíos.  CENTRO LATINOAMERICANO DE DEMOGRAFÍA (CELADE); DIVISIÓN DE POBLACIÓN COMISIÓN ECONÓMICA PARA AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE (CEPAL); PROYECTO REGIONAL DE POBLACIÓN CELADE/FNUAP (FONDO DE POBLACIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS). Santiago de Chile, 2000. P.53, II. Dinámica de la población y juventud.

viernes, 24 de agosto de 2012

El Ponche de la Pinza de Fuego


Vaya nombre. Feuerzangenbowle es en alemán. Bebida  típica en este país nórdico, especialmente en la época invernal. Y “Ponche de la Pinza de Fuego” vendría a ser su traducción al español. Es espectacular. Pero más allá del exquisito sabor, significa reunirse con los amigos y familiares, departir, hablar de todo un poco, divagar con propósito.

Con este nuevo blog regreso a mis reflexiones, a ese gusto de hablar con mis amigos, a ese sentimiento real de poder compartir ideas y debates a la luz de un cálido momento.

He querido retomar –como punto de partida- algunas de las columnas más memorables de un blog anterior, aquél con el que incursioné años atrás, a manera de remembranza, porque –efectivamente- recordar es volver a vivir. Los que lo conocieron entonces, se acordarán. Y para aquellos que apenas lo conocen, espero sea de su agrado.

Este blog trata de eso: simplemente de hablar. Escribo de todo un poquito. Cosas serias unas, otras no tanto. Algunas buscan producir una sonrisa, otras quizás una reflexión. No tiene ninguna pretensión académica, que para ello usted y yo sabemos que existen blogs más especializados y mejores. 

Si me quiere leer, bienvenido y si le gusta lo que escribo y quiere opinar, hágalo, para eso están los comentarios al final de las notas. Y bueno, sí, también, si no le gustó algo, déjemelo saber. 

Es un blog personal, donde "pienso en voz alta" y expreso mis opiniones. De ninguna manera se puede considerar como una opinión o postura institucional o derivada de cargo o posición que pueda ostentar y, tampoco refleja el pensamiento o compromete a las entidades o personas con las que tengo relación laboral o a las que me encuentro afiliado o vinculado de cualquier forma (o lo haya estado en el pasado), sea en calidad de profesional y/o voluntario. 

Ah: y por lo mismo no me verán acá escribiendo y opinando sobre ellas y no es esta la tribuna para que otros lo hagan.

* * * 

Con la gente que me gusta me dan las claras del alba compartiendo madrugadas, palabras, risas y lunas. Con la gente que me gusta, alrededor de una mesa, cualquier vino es un poema, cualquier charla la locura. Con la gente que me gusta me encanta hablar de proyectos; de esos que se lleva el viento y que se olvidan después. (A Dos Velas)

viernes, 30 de septiembre de 2011

Hay que sacar al diablo

¿Por quién vas a votar? Fue una pregunta que me hicieron el otro día en twitter. Y no la respondí, porque aún lo sigo pensando. La pregunta hacía referencia a los comicios de octubre próximo, en dónde en Colombia se definirán los nuevos gobernantes locales y regionales, en forma de ediles, concejales, diputados, alcaldes y gobernadores.

Y la cosa no está fácil. Nuestro sistema político ha venido enquistando una serie de vicios y depravaciones, que llevan a una desesperanza generalizada en el electorado. Tanto escándalo de corrupción, de enriquecimiento ilícito, de favorecimiento de terceros en administraciones absolutamente turbias, deja ese mal sabor de boca de que no hay mucho por hacer.

Miremos solamente el caso de Bogotá: el último Alcalde está en la cárcel, junto con su hermano. Un Contralor Distrital también. Parece ser que de 45 concejales que tiene la ciudad, 35 están siendo investigados por corrupción. La ciudad está hecha un caos por las obras con contratos non sanctos.

Por otro lado, en nuestro máximo órgano legislativo, el Senado de la República, su presidente – el H.S. del partido Conservador, Juan Manuel Corzo- en días recientes generó gran polémica con una bastante infortunada declaración al afirmar que “prefiere no robar al Estado y que le paguen la gasolina”[1] cuando se quejaba de que su sueldo mensual –de cerca de 18 millones de pesos libres, aproximadamente 9.400 dólares- no le alcanzaba para pagar la gasolina de las dos camionetas que tiene asignadas. Y lo jusitificaba así para volver a implantar un auxilio parlamentario en ese sentido o si no, interpretaría uno, se vería en la necesidad de tener que robarle al Estado...

Y claro, los Conservadores también dieron notica con su polémico proyecto de ley que busca prohibir definitivamente el aborto en Colombia, incluso en los casos tipificados por la Corte Constitucional. Que el embarazo sea fruto de una violación, que peligre la vida de la madre o que el feto tenga malformaciones es irrelevante para los azules. Y que por derecha, según analizan algunos expertos, también se prohibiría las formas de eutanasia pasiva, que son decisión del paciente, y prohibiría los tratamientos de fertilización in vitro para las mujeres infértiles e, inclusive, daría en el caso de que a una niña adolescente la violen y se tome una píldora anticonceptiva del día después, para que pueda ir a la cárcel.

Pero bueno, dirán algunos, eso es Senado y Cámara, cuyas elecciones apenas son dentro de algunos años. ¿Por qué traer a colación el tema ahora, en las elecciones locales y regionales? Muy sencillo: porque en estas elecciones es precisamente donde se empiezan a engendrar los futuros padres de la patria, donde comienzan su carrera, donde adquieren sus vicios y mañas, donde estructuran su estilo de vida para seguir viviendo del Estado, al que –presuntamente- prefieren robar solo en caso de necesidad…

Y también porque se definen cargos que son evidentemente presidenciables en el corto plazo. Para nadie es un secreto que ser alcalde exitoso de las grandes ciudades, es el trampolín para la Presidencia de la República. Por eso hay que pensar muy bien cada voto y participar masivamente en las elecciones, vencer la apatía y el que los intereses creados elijan por uno.

En el caso de Bogotá, tres ex alcaldes, tres ex congresistas, dos concejales, un pastor cristiano, un líder sindical y un ex director de una entidad gremial se disputarán la Alcaldía Mayor: Jaime Castro (Autoridades Indígenas de Colombia), Enrique Peñalosa (coalición La U - Partido Verde), Antanas Mockus (Alianza Social Independiente), Gustavo Petro (Progresistas), Gina Parody (inscribió su candidatura por firmas, sin aval de ningún partido), David Luna (Partido Liberal), Carlos Fernando Galán (Cambio Radical), Carlos Guevara (MIRA), Gustavo Páez (Partido de Integración Nacional), Aurelio Suárez (Polo Democrático) y Dionisio Araújo (Conservador).

Vaya abanico. Pocos realmente tiene la opción de ganar: la contienda fuerte está entre Peñalosa y Petro. Porque hasta el momento el debate se ha dado entre la maquinaria y el sentimiento de rechazo al ex alcalde Moreno, donde en el común del elector no han primado las ideas, sino lo que se asocian con cada uno de los dos candidatos: que el primero “vendió sus ideales por el ex presidente Uribe” y que el segundo “es un ex guerrillero y ex militante del Polo”. Una campaña polarizada entre lo que se asocia con “lo bueno y lo malo”, según la óptica del votante. Y es curioso: porque Peñalosa tuvo una excelente administración como alcalde, y Petro siempre se ha caracterizado por sus debates de altura y trabajo serio en el Congreso.

La reciente llave Parody - Mockus le agrega un ingrediente bien interesante a esta contienda: de ser reales las encuestas y que las intensiones de voto se puedan trasladar, en este momento estaría llegando al Palacio de Liévano el candidato que de los dos pueda salir. Lo dicho, bien interesante. Parody - Mockus quizás den a la ciudadanía la respuesta a su gran clamor: que el próximo alcalde sea bueno o malo es irrelevante, lo importante es que no robe, que sea transparente. Claro que, en lo personal, me gusta mucho esa llave.

Y para el Consejo de Bogotá y las Juntas de Acción Locales (ediles), no hay mucho que decir. Como siempre, estas elecciones pasan cuasi inadvertidas por los electores. Y también, como siempre, de seguro llegarán a estas corporaciones, en gran medida, los candidatos que menos necesita la ciudad. De nuevo ese grueso de personas que ven ahí su mera opción de empleo para garantizar sus ingresos (personales, de familiares y amigos) y claro, para recuperar los millones que invirtieron en publicidad y otros artilugios para poder ser elegidos.

Por supuesto, no todos los candidatos son malos. A algunos los conozco personalmente y podrían ser una esperanza de cambio. Pero nada certero tampoco. En fin, difícil la cosa por ese lado.

¿Por quién votar entonces? No sé todavía. Mientras escribía esta nota, se me vino a la memoria la excelente canción compuesta por el maestro colombiano Eugenio Arellano “Hay que sacar el diablo”, cuya letra profética no deja de asombrarme cada vez que la vuelvo a escuchar y que dice en un aparte así:

¿Qué le estará pasando a nuestro país
desde la última vez que yo le canté?
Mi último bambuco habló de dolor,
ahora las cosas andan de mal en peor…
¡no puede uno callarse teniendo voz!
Si la moral del mundo va para atrás,
qué se hicieron los hombres que hacen el bien,
siempre la misma cosa, no habrá poder
para que la justicia traiga la paz.
Hay que sacar al diablo, no hay más que hacer.

Si quieren escucharla, búsquenla en Youtube, que seguramente debe estar en cualquiera de las magistrales interpretaciones que hace Beatriz Arellano. Y si bien esta canción fue escrita en otro contexto, parafraseando, daría la respuesta a la pregunta que me hicieron en twitter por quién votar: voten por quienes quieran, pero hay que sacar al diablo, no hay más que hacer.


[1] http://www.eltiempo.com/politica/presidente-del-senado-defiende-el-subsidio-a-la-gasolina_10393631-4